RECLUSOS ROMPEN EL SILENCIO Y HABLAN SOBRE EL SEXO EN LAS CELDAS

Los reclusos se quejan constantemente porque el sistema penitenciario no les permite tener relaciones sexuales con sus parejas durante las visitas conyugales.

Para conocer la opinión de los convictos sobre el sexo en la cárcel, Infobae entrevistó a varios de ellos.

Gary, de 38 años, encarcelado hace cinco años por robo y agresiones, aseguró que estaba de acuerdo en que los reos puedan acostarse con sus esposas.

“Sí, hombre, claro que sí. ¿Quién en su sano juicio podría pensar que no es buena idea? Si dejaran a los presos pasar un rato con sus mujeres, se reduciría la agresividad a la mitad, de golpe”, afirmó el convicto.

Gary está casado con “su amor de la infancia” y tiene cuatro hijos.

Por su parte, Raymond, de 39 años, aunque le parece “buena idea” recibir visitas conyugales, prefiere que mejoren las condiciones carcelarias.

CARCELEROS ROMPEN EL SILENCIO

No digo que no me apuntara si fuera una opción, por supuesto, pero preferiría invertir ese dinero en mejores camas, colchones, sanitarios que no se atasquen o bocadillos de pollo que tengan pollo de verdad. Yo ya lo veo: un sandwich con un filete de pollo para acompañar esa triste hoja de lechuga y la media rodaja de tomate”, aseveró Raymond.

Raymond aduce que la mayoría de los presos pueden acostumbrarse a estar sin sexo, pero que no es fácil vivir sin condiciones “mínimamente decentes”.

Raymond fue condenado a ocho años de prisión por robo armado. Le faltan unos meses para obtener su liberación.

Por otro lado, Zack, de 29 años, quien ha pasado casi toda su vida adulta en prisión preventiva por posesión y venta de drogas, dice que es “indiferente” a la posibilidad de recibir visitas conyugales porque en la cárcel “se practica mucho sexo”.

“No te imaginás la cantidad de enfermeras que tienen relaciones sexuales con los presos, amigo. Aquí y en todas partes. Les gustan los chicos malos. A no ser que seás un junkie sucio, tenés las mismas posibilidades con una enfermera de aquí que las que tendrías con cualquier chica en el bar de la esquina. Mi excompañero de celda, sin ir más lejos, acabó yéndose a vivir con la enfermera con la que se veía estando aquí”, contó Zack al medio digital.

Durante la entrevista, Zack y varios de los reclusos confirmaron las aventuras sexuales entre funcionarias y reos. Sin embargo, Zack explicó que las enfermeras son despedidas, mientras que las funcionarias podrían ser encarceladas.

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