RATAS, RANAS E INSECTOS, LOS ALIMENTOS PARA COMBATIR EL HAMBRE EN COREA DEL NORTE

El testimonio de Shin Dong-hyuk, un hombre que estaba en uno de los centros de detención política de Corea del Norte, y que logró escapar, reveló que en esos lugares el hambre es la norma, reporta Infobae.

Shin contó al periodista Blaine Harden que por las noches él y otros niños robaban pepinos y peras verdes y se los comían en el mismo huerto, antes de que los guardias los encontraran y golpearan.

“A los guardias, sin embargo, no les importaba si Shin y sus amigos comían ratas, ranas, serpientes e insectos. Abundaban con intermitencia en la extensión que usaba pocos pesticidas y excrementos humanos como fertilizante”, escribió el periodista.

En los centros de detención Corea del Norte, cuatro familias comparten un solo bombillo de luz, en las cocinas de carbón se preparan 700 gramos de maíz por adulto y los 300 por niño, más algo de col y sal, que se distribuyen por día.

Cazar y asar ratas se convirtió en una pasión para Shin. Las cazaba en su casa, en los campos y en las letrinas. Al caer la tarde se encontraba con sus amigos en su escuela primaria, donde había una parrilla de carbón, y las asaba. Shin les pelaba la piel, descartaba las entrañas y le ponía sal a lo que quedaba”, resume un libro de Harden.

Los adolescentes que se escaparon en la década pasada eran 5 pulgadas (casi 13 centímetros) más bajos y pesaban 25 libras (algo más de 11 kilos) en promedio que los que crecían en Corea del Sur.

El servicio militar en el país que gobierna Kim Jong-un, y que gobernaron su abuelo y su padre desde el final de la Guerra de Corea, rechaza a la cuarta parte de los conscriptos potenciales debido al retraso mental que es una de las secuelas de la desnutrición infantil.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) enfatiza que la mayor parte de los norcoreanos siguen expuestos a la “inseguridad alimentaria”. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) reconoce que el país mejoró desde que en 1998 el 62,3% de los habitantes sufría de malnutrición crónica, pero destacó que todavía uno de cada cuatro niños sufre ese problema y unos 200 mil padecen de malnutrición aguda.

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