LLEGARÁ UN DÍA QUE CRISTIANO LAMENTARÁ NO HABER JUGADO AL LADO DE LEO

A Cristiano la comparación con Messi le perjudica más que beneficia. Y los culpables son los corífeos empeñados en ponerle a una altura que no puede alcanzar. Cristiano es apabullante, magnífico, determinante, un delantero que en diez minutos te resuelve un partido. Pero esa comparativa fuera de órbita con Messi no le favorece en nada. Eso es crear falsas expectativas. Y dicen los psicólogos que a la larga, eso provoca frustración.

La prueba más evidente es que a diferencia de lo que pasa con Messi, a Cristiano se le examina cada vez que se enfrenta al Barcelona. Que se lo reprochara la prensa de Barcelona sería hasta normal dentro del error, pero que desde Madrid se le cuestione su rendimiento en los partidos pata negra es injusto. Hace tiempo, a Messi también se le exigía lo mismo, pero de un tiempo a esta parte, su superioridad ha quedado tan clara que Messi se ha ganado un estatus que sospecho que Cristiano nunca adquirirá: el de llegar a un Clásico sin tener que demostrar nada. De hecho, para ganar al Madrid 0-4 ya no hace falta Messi. Leo ya ha dejado claro que es el mejor y llega a cualquier partido instalado en el escalón más alto del podio. Por contra, Cristiano se toma cada enfrentamiento con el Barcelona (y especialmente, ante Messi) como un todo o nada. Como la oportunidad de demostrar que está al nivel. Lo puede lograr, y de hecho lo ha logrado esporádicamente, pero la mirada panorámica no ofrece dudas. Messi es mejor.

Messi es cinco en uno. Puede jugar de definidor, de falso delantero, en banda, de interior o de organizador. Su dominio del juego le permite moverse por el tablero adoptando cada vez un rol diferente. Llegará un día que Cristiano lamentará no haber jugado al lado de Leo. Al revés, no creo que pase.

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